Para encontrar un origen a esta distancia nos debemos remontar a los tiempos del Imperio romano. Los romanos caminaban muchísimo.

Ellos ya tenían esa manía que tienen muchos corredores actuales de ir contando los pasos que dan. Pues bien, la actual milla la bautizaron ellos. Correspondía a mil pasos (mille passus en romano), pero con una importante salvedad: para los romanos, un paso era el doble de lo que lo es para nosotros en la actualidad. Es decir, para ellos, un paso completo consistía en una zancada con el pie izquierdo, seguida de otra con el pie derecho. Cada uno de esos pasos medía 1 metro y 48 centímetros (cada zancada simple con un pie, unos 74 centímetros, algo muy similar a la actualidad). Por tanto, los mil pasos completos correspondían a 1.481 metros.

En Inglaterra, la distancia a recorrer concuerda con esta unidad de medida itineraria, 1609,344 metros. Fue muy popular durante las décadas de 1950 y 1960, pero 1976 la IAAF decidió oficializar todas las carreras con el sistema métrico internacional y fue relevada por los 1500 metros. Quedando la milla como una prueba a realizar ocasionalmente debido a su gran peso histórico en el medio fondo.